RE-VI-BE NOVIEMBRE DE 2026

“LA EUCARISTÍA, UNA COMUNIDAD CONVOCADA PARA AMAR”

Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed…

Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: morir por otro, dar la vida por otro.

Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor.

Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces uno contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra…

Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación para celebrar y compartir la eucaristía…

Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar…, y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos, y mi camino de transformación en ti…

Escuchamos y compartimos el evangelio dominical.

“La Eucaristía. Una comunidad convocada para amar”. (Dejarnos hablar por Dios, Martínez García, F., Ed. Herder, 2006, págs. 179-184). “Recuperar la Eucaristía del Evangelio: la gracia y dicha de la nueva humanidad”. (Dejarnos hablar por Dios, Martínez García, F., Ed. Herder, 2006, págs. 185-192).

La misa contiene todo el amor que Dios tiene al hombre. Es el amor extremo de Cristo dramatizado de forma ritual en la cena y es también la asociación de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, al mismo amor sacrificado. El elemento más importante en la celebración eucarística es, sin duda, la asamblea, la comunidad. Es precisamente ella quien tiene que activar el contenido de la celebración: compartir, sanar, liberar, ejercer el perdón y la misericordia. […] No sólo nos reunimos para estar en comunidad, sino para vivir en comunión. […] No hay eucaristía sin fraternidad, sin responsabilidad y complementariedad social, personal, espiritual. No se puede celebrar sin pan y vino. Mucho menos se puede celebrar sin amor efectivo, sin don gratuito de sí.

Dialogamos:
– ¿Vivimos la eucaristía como celebración de la paz y formación de la comunidad en el amor? ¿incorporamos a la entrega de Cristo nuestra entrega personal y comunitaria?
– ¿Ven los hombres en nosotros el amor de Dios hecho acontecimiento de salvación? ¿Reflejan nuestras eucaristías este amor? ¿Vivimos en comunión?

“Esto es mi cuerpo entregado…mi sangre derramada…” (Mt 26,28).

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