El Instituto Diocesano de Teología para Seglares dio comienzo al curso académico 2026-2027 en un acto solemne que se inició, conforme a la tradición, con la recitación comunitaria de la Oración de la sabiduría. Durante la apertura del encuentro, se presentó la memoria del curso precedente (2025-2026), articulado en torno a la neumatología bajo el título Vivir en el espíritu, así como en seminarios dedicados al Evangelio de Mateo, a la figura de San Agustín y a las líneas de pontificado del Papa León XIV.
A continuación, se expuso el programa formativo para el curso 2026-2027, cuyo hilo conductor es la profesión de fe («Creo»), en sintonía con la conmemoración de los 1700 años del Concilio de Nicea y la carta apostólica In unitati Fidei del Papa León XIV. La oferta académica de este año se ha estructurado en tres bloques principales:
  1. Un recorrido teológico de nueve conferencias sobre cada uno de los artículos del Credo.
  2. Un bloque de fuentes con dos seminarios sobre los Padres de la Iglesia, enfocados en San Ignacio de Antioquía y San Juan Crisóstomo.
  3. Un ciclo sobre la evangelización a través del arte en distintas épocas históricas. Toda la actividad del curso continuará impartiéndose los lunes lectivos en modalidad presencial y online.

La ponencia inaugural del profesor Gonzalo Tejerina Arias

El acto prosiguió con la lección inaugural a cargo del profesor Gonzalo Tejerina Arias, O.S.A., Catedrático Emérito de Teología Fundamental de la Universidad Pontificia de Salamanca y miembro de la Real Academia de Doctores de España, quien abordó el primer artículo de fe bajo el título «Creo en Dios Padre todopoderoso».
En su exposición, el profesor Tejerina subrayó que la confesión de Dios como Padre en el Credo Apostólico constituye la afirmación más radical, novedosa e indisolublemente trinitaria de la fe cristiana, distinguiéndola de otros monoteísmos como el judaísmo y el islam. Señaló la existencia de una doble paternidad: la de Dios como Padre eterno de su Hijo Jesucristo y la de Dios como Padre nuestro, condición en la que los creyentes son integrados como «hijos en el Hijo» mediante el bautismo y el Espíritu.
Analizando la novedad del mensaje evangélico, el ponente destacó cómo Jesús puso en circulación el nombre arameo Abba (traducible afectivamente por «papá» o «papaíto»), revelando una cercanía e intimidad desconocidas en la piedad judía de su época. Explicó que Jesús protegió la santidad de este nombre pidiendo no llamar a nadie «padre» en la tierra, y remarcó la singularidad de su propia filiación: en los evangelios, Jesús habla con frecuencia de «mi Padre» y «vuestro Padre», pero jamás se sitúa en un plano de igualdad con los discípulos empleando la fórmula común «nuestro Padre» al orar con ellos.
Asimismo, el teólogo profundizó en el concepto de omnipotencia divina, aclarando que en la revelación cristiana esta no se manifiesta como un poder aplastante, sino como la omnipotencia del amor infinito, la misericordia y el perdón, respetando siempre la libertad del ser humano, tal como ilustra la parábola del hijo pródigo. Para finalizar, abordó las resistencias culturales contemporáneas hacia la figura paterna influenciadas por el análisis freudiano y los fracasos humanos del patriarcado, defendiendo que la fe debe revalorizar la función del padre y recordando que en el Dios de Jesús brilla de igual modo una innegable dimensión maternal y femenina, atestiguada por los profetas y por la paciencia infinita del amor divino.

Alocución del Arzobispo de Zaragoza, D. Carlos Escribano Subías

Tras la lección magistral, tomó la palabra el Arzobispo de Zaragoza, D. Carlos Escribano Subías, quien comenzó agradeciendo la labor continuada del instituto y su fidelidad al legado formativo de don Francisco Martínez.
El prelado elogió la elección del Credo como tema del curso y dedicó unas palabras de afecto al Papa León XIV, mencionando su reciente intervención quirúrgica de pulmón, su reaparición en el balcón del Vaticano, el grato recuerdo de su visita a España y el lema que propuso a la Iglesia: «Alzar la mirada». D. Carlos Escribano enfatizó que profundizar en los artículos de la fe permite precisamente «alzar la mirada» hacia lo esencial, invitando a los estudiantes a responder personalmente a la pregunta de fe que atraviesa los ciclos litúrgicos: «¿Crees esto?».
Finalmente, tras enviar un saludo a los alumnos presentes en la sala y a quienes seguían la transmisión por redes sociales, el Arzobispo declaró oficialmente inaugurado el curso académico 2026-2027 del Instituto Diocesano de Teología para Seglares.
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *