Imagen: «Iglesia en Aragón»

 

El pasado viernes 13 de mayo tuvo lugar la Asamblea de clausura de la fase diocesana del Sínodo en la que se presentó a la Diócesis la síntesis final el trabajo realizado durante esta fase sinodal.

Dicha Asamblea se celebró en el Colegio «El Salvador» de Zaragoza y en ella participaron representantes de los diferentes miembros de los grupos sinodales constituidos en la Diócesis de Zaragoza, que compartieron sus experiencias. Igualmente, el equipo sinodal explicó el documento de síntesis de la fase diocesana e hizo un balance del proceso.

Intervino igualmente Monseñor Vicente Jiménez, Arzobispo emérito de Zaragoza y coordinador del proceso sinodal de la Conferencia Episcopal Española. Monseñor Jiménez felicitó a la Diócesis de Zaragoza por la amplia participación en el proceso -casi cuatrocientos grupos-, «se trata ahora de recoger el fruto de este camino, -señaló- que ha tratado de responder a esa pregunta fundamental del sínodo: en una Iglesia sinodal que anuncia el Evangelio, ¿cómo tenemos que realizar ese «caminar juntos» y qué paso nos invita a dar el Espíritu para crecer en sinodalidad». «Una vez que se realice la síntesis y se celebre la asamblea diocesana -explicó-, en la Conferencia Episcopal recogeremos la síntesis de las diferentes diócesis y, una vez recogida la síntesis de todas las diócesis, tendremos la Asamblea final de la CEE, que será 11 junio, sábado, en Madrid. Habrá un saludo inicial, una oración, se presentará síntesis final de todas las diócesis española, habrá un eco y una resonancia de esa síntesis en esa asamblea que será numerosa y presentaremos también los testimonios más significativos de sacerdotes, lacios, miembros de vida consagrada, niños, adolescentes, jóvenes y adultos de todas las sensibilidades, también de los que han participado aunque no participen de la vida de la Iglesia. De esta manera habrá una síntesis global que se enviará a la Santa Sede. Se enviará también la síntesis de todas las diócesis y de los grupos». «Celebraremos una asamblea con la celebración de la eucaristía de acción de gracias y habrá mensaje final y un envío final para seguir caminando, por el Sínodo es un tiempo habitado por el espíritu que nos invita a crecer en comunión, aumentar la participación y avanzar en la gran misión de la Iglesia que es anunciar el Evangelio de la alegría de nuestro Señor Jesucristo».

El Arzobispo de Zaragoza, Monseñor Carlos Escribano, que también participó en la Asamblea, señaló, a este respecto, señaló su «admiración de la capacidad de trabajo de la gente, especialmente al equipo sinodal, los testimonios de los grupos sinodales, la fuerza del Espíritu que se manifiesta en el corazón y en la vida de la gente, que ama a su Iglesia, que se sienta a compartir momento dedicado parte de su tiempo para hacer ese crecimiento que nos llama el Santo Padre a través del proceso sinodal. «Doy gracias al Señor de poder servir a esta Iglesia diocesana que tiene la ilusión de esta gente y el vigor para llevar el Evangelio en este contexto de la historia». Monseñor Escribano recordó igualmente la importancia de que los grupos sinodales puedan reunirse para hacer matizaciones respecto al documento. También hace falta reflexión en el Consejo Pastoral y en el Presbiteral, que se reunirán a finales de curo , que van a recibir la síntesis». Señaló que «al final en la Iglesia se van a presentar las grandes tendencias, en las que se ve con claridad la acción del Espíritu que habla a través del Pueblo, habrá elementos constantes que van a marcar el itinerario y la reflexión del trabajo que estamos haciendo. Es una renovación de nuestra presencia como Iglesia diocesana, es un servicio para que en el agua sinodal se recoja esta experiencia ay partir de ahí seguir un proceso». «El Espíritu siempre sorprende y hace aflorar los elementos fundamentales que son signo de presencia y es donde efectivamente se ve el sentir del Pueblo Santo de Dios». «Eso se ha comprobado aquí y estoy convencido de que se comprobará en las fases siguientes, con el gran esfuerzo que se ha realizado». «¿Qué queréis que pase? y lo que queráis que pase, hagámoslo posible. Uno puedo pensar, proponer, pero si queremos lanzarnos a una tarea de evangelización profunda, vamos a necesitar muchas manos que puedan hacerlo. Debemos ir metiéndonos en esta tarea y en los órganos que tenemos seguir acogiendo y desarrollando la tarea. Hemos aprendido muchas cosas: lo primero, recuperar una tradición sinodal de la que la Iglesia de Zaragoza debe estar enormemente orgullosa; hemos aprendido de hacer experiencia de grupo sinodal y valorar la escucha; y tenemos pendiente, terminar de profundizar en la tare adel discernimiento comunitario: el Pueblo de Dios se pone a la escucha del Espíritu y eso requiere un aprendizaje y eso debe consolidarse como Iglesia Sinodal». «Tenemos tarea, Zaragoza como Diócesis tiene un potencial enorme, hay muchos evangelizadores natos, y tenemos que hacer algo grande. Esto es una guía, es el fruto de mucho trabajo, con ayuda del Espíritu, comunión de los hermanos y un horizonte claro: renovarnos para la misión; el lema: «comunión, participación y misión». «lo que nos importa es que la gente descubra que Dios le ama».

 

D. Carlos Escribano: «Tenemos tarea, Zaragoza como Diócesis tiene un potencial enorme, hay muchos evangelizadores natos, y tenemos que hacer algo grande, para lo que este documento-síntesis es una guía, con la ayuda del Espíritu, la comunión de los hermanos y un horizonte claro: renovarnos para la misión«.

Podéis acceder a la grabación de la Asamblea diocesana a través del canal de la Archidiócesis de Zaragoza:

 

 

Más información: https://www.iglesiaenaragon.com/zaragoza-clausura-la-fase-dioceseana-del-sinodo y en la web de VITA de la Diócesis de Zaragoza: https://vita.archizaragoza.org

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