En la segunda sesión del Ciclo sobre grandes temas de Teología «Francisco Martínez» tuvo lugar la ponencia del profesor Pedro Fernández Castelao, reconocido teológo y profesor en la Universidad de Comillas en Madrid, abordó las cuestiones actuales de la teología sistemática, haciendo un llamado urgente a la Iglesia para repensar y actualizar su doctrina en diálogo con la realidad contemporánea. El evento, celebrado en un ambiente «familiar y eclesial», rindió homenaje a D. Francisco Martínez, el fundador del Centro Berit y sirvió como espacio para profundizar en temas teológicos que buscan una «significación para la vida real y concreta». La presentación destacó la necesidad de una reflexión teológica viva y dinámica que aborde los desafíos del presente.
El ponente comenzó su exposición definiendo la teología desde tres enfoques:
- Fides quaerens intellectum (La fe que busca intelección): Citando a Anselmo de Canterbury, Fernández Castelao subraya que la teología es la fe en diálogo con la razón, un esfuerzo por comprender aquello que se cree. Lejos de ser antagonistas, fe y razón se iluminan mutuamente.
- Exposición metódica de los contenidos de la fe cristiana: Según Paul Tillich, esta definición resalta la labor del teólogo de desentrañar la lógica interna de la fe de manera articulada y coherente.
- Análisis de la síntesis de la fe: Esta formulación personal de Fernández Castelao sugiere que la teología es el despliegue e indagación del Credo, es decir, de las verdades y afirmaciones fundamentales que articulan la confesión de fe de la Iglesia. Analizar implica «fragmentar y profundizar».
Un punto central de la exposición fue la naturaleza esencialmente histórica de la teología. El profesor argumentó que la confesión de fe ha estado siempre en «correlación explícita entre el mensaje y la situación». Puso como ejemplo cómo la comprensión del primer artículo del Credo, «creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra», ha evolucionado desde el siglo V (dialogando con Aristóteles y neoplatonismo) hasta el siglo XXI, con los avances de la cosmología moderna (Galileo, Newton, Einstein).
En este sentido, Fernández Castelao enfatizó que no se debe confundir la fe inmutable con las formulaciones teológicas, que sí cambian y evolucionan. La doctrina de la Iglesia, a lo largo de la historia, ha modificado sus posturas en temas como el antisemitismo, la esclavitud, la libertad de conciencia o la relación Iglesia-Estado. Lo inmutable es el Evangelio, la confesión de fe y Jesucristo, no sus cristalizaciones doctrinales.
El ponente hizo referencia al Papa Francisco, quien ha advertido que el adoctrinamiento es «inmoral» e «inadecuado». La doctrina no debe ser un «depósito» o algo opuesto al diálogo, sino un «camino común, coral de aproximación a la verdad». Esta visión sinodal, en sintonía con el Papa Francisco, se opone a un dogmatismo que concibe la verdad como una «posesión cosista». El mensaje de Jesús de Nazaret, que es una persona y no una fórmula, es inmutable, pero su actualización es un ejercicio continuo de la teología. Por ello, «toda teología es necesariamente provisional».
Fernández Castelao identificó varias «cuestiones urgentes» que la teología sistemática debe abordar para garantizar la «credibilidad pública de la fe» y su «significatividad». Estas, aunque quizás no sean «esenciales» desde el punto de vista nuclear de la fe, sí son decisivas para la cercanía o el alejamiento de la Iglesia en el contexto actual.
- Personas homosexuales: El ponente cuestionó si la posición pública de la Iglesia hacia las personas homosexuales es una consecuencia necesaria de la fe o está vinculada a «presupuestos filosóficos o concepciones sexuales heredadas de paradigmas antiguos». Destacó la «intuición genial» del Papa Francisco al desplazar el acento a la praxis de la misericordia, como su famosa frase: «Si una persona homosexual busca sinceramente a Dios, ¿quién soy yo para juzgarla?». También mencionó el documento Fiducia Supplicans (2023) que permite la bendición de parejas homosexuales. Argumentó que la teología sistemática tiene la tarea pendiente de clarificar si los principios evangélicos innegociables realmente implican condenación o rechazo hacia estas personas.
- Igualdad de la mujer: La «urgencia» de la incorporación de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el laboral y público, choca con la falta de paridad en la Iglesia. Fernández Castelao afirmó que es necesario «desbloquear esas reflexiones teológicas» que impiden a las mujeres el acceso a determinados ministerios, proponiendo una reinterpretación de los textos bíblicos y de la tradición. Recordó que en Cristo «no hay diferencia entre judío o gentil, entre libre o esclavo o entre hombre y mujer». Celebró que el Papa Francisco haya permitido que las mujeres lean en las eucaristías, pero señaló que la cuestión doctrinal y canónica aún está pendiente.
- Las familias en situación irregular y la diversidad familiar: Brevemente mencionó este tema como otra cuestión que la Iglesia debe repensar para articular nuevas respuestas y mantener su relevancia.
Estos temas, según Fernández Castelao, son cruciales para la credibilidad de la Iglesia. Si la Iglesia es vista como «retrógrada» o «anclada en el pasado», su mensaje, por valioso que sea, «no va a ser escuchado».







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