EL ADVIENTO: PREPARAR EL CAMINO AL SEÑOR QUE VIENE

Bienvenidos amigos a una nueva sesión de Re-Vi-Be, en la que compartiremos nuestra vivencia del Adviento como preparación de la Navidad.

Oremos juntos: “¡Marana tha! ¡Ven Señor Jesús! 

Yo soy la Raíz y el Hijo de David. La Estrella radiante de la mañana. 

El Espíritu y la Esposa dicen:” Ven Señor” Quien lo oiga diga: “Ven Señor” 

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee, que tome el don del agua de la vida. 

Si, yo vengo pronto ¡Amén!¡Ven, Señor Jesús!

Leemos el Evangelio del domingo (apartado La Palabra): El primer domingo se refiere a la venida del Señor en los últimos tiempos. El segundo y el tercero se hace referencia al Precursor. En el cuarto se proclaman los acontecimientos que han preparado la venida del Señor.

Reflexionamos sobre el texto, relativo a “Adviento, la gran espera”, a lo largo de las cuatro semanas:

  1. El Adviento es un tiempo de alegre esperanza ante la venida del Señor. Al mismo tiempo miramos hacia su última venida en gloria y majestad al fin de los tiempos. Nuestra salvación está cerca, nos dice san Pablo. Debemos estar en vela para estar preparados ante la venida del Señor, pues no sabemos el día ni la hora. Y nos lleva a dejar las obras del mal y a vivir la luz del Evangelio.
  1. El 2º domingo se nos presenta una de las figuras del Adviento, Juan Bautista, el precursor del Señor que nos llama a la conversión.  Cristo es el renuevo del tronco de Jesé, el hijo de David, que viene a salvar a todos. Nos sentirnos movidos a anunciar a todos la cercanía de la venida de Cristo, con nuestras palabras y, sobre todo, con nuestro ejemplo.
  1. La alegría ante la cercana venida del Señor en la Navidad es la característica propia de este domingo Gaudete. Alegría porque Dios viene en persona y nos librará de todos nuestros males. La profecía de Isaías se cumple en Jesucristo que cura a los enfermos, resucita a los muertos y anuncia a los pobres la Buena Nueva. Él es el Mesías esperado a quien Juan Bautista había preparado el camino.
  1. La liturgia del 4º domingo es como un pregón de la ya próxima Navidad. Así, la oración colecta nos presenta la finalidad última de la Encarnación del Hijo de Dios que anuncia el ángel: que por su pasión y cruz, nosotros lleguemos a la gloria de la resurrección. 
  1. El Adviento es el tiempo Mariano por excelencia, ya que María es la mejor preparación y consumación del Misterio Cristiano. Por su fidelidad es el modelo de la Iglesia.

Dice el papa que en este período de Adviento nos ayudarán algunas preguntas cruciales. Yo, ¿soy cristiano del decir o del hacer? ¿Construyo mi vida sobre la roca de Dios o sobre la arena de la mundanidad, de la vanidad? ¿Soy humilde, trato de ir siempre por lo bajo, sin orgullo, y así servir al Señor?” Y añade: “Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él

       ¿Qué es para ti lo más importante del adviento?

       ¿Qué significa para ti conversión y qué tiene que cambiar en la sociedad?

       ¿Qué gestos significativos propones para hacer en esta navidad que ayuden a conseguir la paz?

Oración final: 

“Oh Señor, Pastor de la casa de Israel que conduces a tu pueblo, ven a rescatarnos por el poder de tu brazo.

Oh Sabiduría, salida de la boca del Padre, anunciada por profetas, ven a enseñarnos el camino de la salvación.

Oh Emmanuel, nuestro rey, Salvador de las naciones, esperanza de los pueblos, ven a libertarnos, Señor, no tardes ya.

Ven pronto, Señor. Ven Salvador”

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