Nos adentramos en la Semana Santa un año más. El triduo, vivido por dentro, requiere dejarnos sustituir por él, vivir su persona, sus acciones, sus actitudes. Reproducirlo a lo vivo. Ser hoy su pasión y muerte, su resurrección, en el contexto de las situaciones y problemas actuales. Hoy sigue siendo redención de Cristo, pero ahora en nosotros y desde nosotros, que somos su visibilidad terrena.

Comenzamos orando juntos:

Cristo, Principio y Fin, mi principio y mi fin, mi eternidad. Manantial, origen, meta. Sentido de mi existencia. Consistencia de mi ser. He sido diseñado y elegido en ti. Soy tu imagen. El Padre me ama en el amor con que te ama a  ti. Tú eres mi Plenitud. Estás más dentro de mí que yo. Eres para mí más que lo soy yo en mí. Mi futuro. Mi gloria. Mi bienaventuranza. Mi dicha. Mi gozo. Entrega. Testigo fiel. Don. Gracia. Sabiduría. Justificación. Santificación. En ti el amor del Padre es irrevocable. Torrente de Delicias. En tu Luz veremos la luz. En ti vivo, me muevo y existo. Me sumerjo en ti. Me desvanezco en ti. Sustitúyeme. Prolonga en mí tu encarnación. Revísteme de ti. Ya no vivo yo, eres tú quien vive en mí.

 

A continuación leemos el Evangelio dominical y compartimos lo que nos sugiere a cada uno.

 

Partiendo del tema: “La vivencia espiritual de la pascua cristiana: el triduo por dentro” (Vivir el año  litúrgico. Francisco Martínez García. Ed. Herder 2002. Páginas 311-343), ponemos en común nuestra experiencia personal en este Triduo Pascual. Para ello pueden servirnos de orientación las siguientes cuestiones:

  • ¿Me hago pan de los otros? ¿Me doy sin límites ni condiciones?
  • ¿Son la cruz y el perdón mi forma de vida?
  • ¿Qué tiene que morir en mí para dar fruto abundante?
  • ¿Construyo la comunidad en la paz y en la fraternidad?

 

 

Nos abandonamos en Dios y nos dejamos obrar por Él diciendo:

 

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,

 todo mi haber y poseer. Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro. Disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.

Triduo-2022.pdf (6 descargas)

 

 

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