Bienvenidos, amigos en la fe, al tiempo de Adviento. Comenzamos orando juntos con el Salmo 71:
“Él juzgará a tu pueblo con justicia; a los humildes, con rectitud.
Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz mientras dure la luna.
Que domine de mar a mar, desde el gran río al confín de la tierra.
Pues él salvará al desvalido que clama, al humilde a quien nadie ayuda.
Se apiadará del oprimido y del pobre, a los desvalidos salvará la vida”
Proclamaos la palabra de Dios (categoría: Evangelio y su comentario de centroberit.net) y nos dejamos mirar y convertir por Cristo:
“Convertíos, porque ya está cerca el Reino de los Cielos”…”Preparad el camino al Señor” ¿A qué nos invita hoy este pasaje del Evangelio?
Tema: Escrutinio del amor propio (En la categoría Revisión de vida de centroberit.net)
Para convertirnos en cristianos centrados en el ser más que en el tener y verdaderamente libres, es necesario saber valorar la esperanza básica, recuperar la existencia como horizonte y sentido, y en definitiva, creer en el amor de Dios.
Para tomar conciencia de las posibilidades de cambio en el mejor seguimiento a Cristo, desde el corazón del Evangelio, compartimos estas cuestiones:
Juan Bautista, como predicador, viene a despertar conciencias y a preparar corazones por ello hay que dar ya el paso definitivo para acoger la buena noticia de la cercanía de Dios: ¿Reconozco que amar a Dios y enriquecer a los demás depende de mi crecimiento interno y de mi madurez humana? ¿He llegado a comprender el afán de poder como signo de indigencia, y el amor humilde como signo de riqueza y exuberancia interior? ¿Pienso con autenticidad y objetividad?
El Bautista invita a desterrar todo tipo de hipocresía: ¿Digo lo que pienso? ¿Hago lo que digo? ¿Dependo en exceso del juicio de los demás, necesito apoyarme siempre en las opiniones y decisiones ajenas, en lugar de desarrollar las propias? ¿Me puede el miedo a manifestarme tal como soy, e incurro en la conducta inauténtica y poco natural?
Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel, mantengámonos hoy en vela: ¿Me preocupan las consecuencias de mis omisiones? ¿Mi libertad interior favorece mi capacidad de comprensión y simpatía? ¿Soy persona de armonía interior?
Nos despedimos: “Que su fama dure por siempre, que perdure por siempre bajo el sol;que en su nombre se bendiga, que todas las naciones lo elogien”
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