Revibe mayo 2018

EL AMOR SIEMPRE ES VIDA, ¡FELIZ PASCUA!

Bienvenidos al encuentro gozoso de amistad en la fe. Cristo el Señor resucitó, su amor fue más fuerte que la muerte ¡Aleluya! Esta Pascua celebramos el paso de la cruz a la resurrección. Comenzamos con el soneto a Jesús crucificado.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

                             Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

       “Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” son las palabras que resuenan en el Evangelio del domingo (inserto en el apartado de La Palabra). Lo leemos, meditamos y compartimos que nos dice hoy.

El signo de que uno permanece en el amor al Padre manifestado a través de Jesús, es el cumplimiento de los mandamientos, que se resumen en el mandato del amor. Un amor que tiene un modelo concreto en la entrega de Jesús por sus amigos.

La vida de Jesús fue una entrega constante y sin reservas. Su muerte, la consecuencia de un amor sin límites. El Señor nos recuerda que sólo es grande el que vive entregado a los demás. El que comprenda eso y lo ponga en práctica ha encontrado el secreto de la felicidad. Si después de partir el pan (celebrar la Eucaristía), no nos ponemos a disposición de los demás (lavar los pies), no hacemos de nuestra existencia un don para los otros.

        Tema de la reunión: La resurrección de Jesús o la cercanía infinita de Dios al hombre y  La resurrección de Cristo y la nuestra, obra del Espíritu Santo. (Libro: Dejarnos hablar por Dios.  F. Martínez García.  Ed. Herder. 2006.   (pág. 200 y 204).  Cada uno va expresando las ideas que le sugiere el tema, y en qué le afecta personalmente. Qué entiende y cuáles son sus dificultades.

        Ahora se trata de descubrir el mensaje que encierra el mandamiento nuevo del amor para nosotros hoy; Nos centramos en las siguientes preguntas:

  • ¿Queremos a nuestros amigos como Jesús nos enseñó? ¿Valoramos nuestra amistad con Jesús?
  • ¿Sentimos la alegría pascual en nuestra vida? ¿La contagiamos en nuestros ambientes?
  • ¿Acogemos al Espíritu como fuerza que nos impulsa a hacer el bien? ¿Somos felices sirviendo?

Nos despedimos con la oración de María: “Reina celestial, gózate, aleluya. Aquel, de quien tú fuiste la Madre, aleluya. Resucitó, como anunció, aleluya. Por todos intercede, aleluya”.

REVIBE-01052018PCAL.pdf (13 descargas)
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