LA PASCUA, FUENTE DE VIDA NUEVA


       Bienvenidos a nuestro encuentro pascual: Jesús está presente entre nosotros y nos da vida. Comenzamos con una oración:

“Déjame resucitar con Cristo /Enterrar el estilo de vida pagano / Y vivir el estilo de los hijos de Dios / Dejarme invadir por su paz e irradiarla / Dejarme conducir por el Espíritu del Resucitado / Amando siempre y en todo”.

       “Y aquel discípulo que tanto quería Jesús le dice a Pedro, es el Señor… Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado” son las palabras que resuenan en el Evangelio del domingo (inserto en el apartado de La Palabra). Lo leemos, meditamos y compartimos que nos dice hoy.         

       Tema de la reunión: La Pascua, fuente de vida nueva. (Libro: Vivir el año litúrgico.  F. Martínez García.  Ed. Herder. 2006.   (pág. 339-342).  Cada uno va expresando las ideas que le sugiere el tema, y en qué le afecta personalmente. Qué entiende y cuáles son sus dificultades. 

       “Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana” (Mensaje de Pascua del papa Francisco, Domingo 31 de marzo de 2013)

      Esta PASCUA estamos invitados a dar el PASO que nos haga pasar: de la resignación a la acción, de la indiferencia a la solidaridad, de la queja a las soluciones, de la desconfianza al abrazo sincero, del miedo al amor incondicional, de hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente, y de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien.

       Ahora se trata de descubrir el mensaje que encierra la pascua para nosotros hoy; Nos centramos en las siguientes preguntas:

       La resurrección se profesa, cuando se reza el credo: ¿Qué significa para mí la expresión creo en la resurrección?

       Se celebra en la Eucaristía: ¿Es una auténtica acción de gracias? ¿Es la misa misión para mí?

       Y se testimonia ¿Con qué paso en mi nueva vida? ¿Cómo salir de nuestras tristezas y a abrirnos a la esperanza esperanza que remueve las piedras de los sepulcros y nos empuja a anunciar la Buena Nueva a los demás?

    Nos despedimos con la oración de María: 

“Reina celestial, gózate, aleluya. / Aquel, de quien tu fuiste la Madre, aleluya./ Resucitó, como anunció, aleluya. / Por todos intercede, aleluya”.