Ficha para la animación de grupos REVIBE Diciembre 2019

ANIMACIÓN PARA GRUPOS REVIBE. DICIEMBRE DE 2019

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Queridos amigos, iniciamos un año más el año litúrgico con el tiempo fuerte del Adviento. Tiempo de esperanza y al mismo tiempo de preparación y reflexión. Un anillo más que se acumulan a los precedentes de nuestra vida. Un anillo más que forja nuestra relación con Dios y con el otro. 

Oración 

Ven, Espíritu Santo, ven y llena de tu poder. Quiero recibir tu plenitud. Manifiesta tu presencia como quieras. Amén. 

Reflexión

Leemos el Evangelio que corresponde para después meditarlo y compartir nuestra experiencia en el grupo. 

Adviento significa venida. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida del Señor. La venida de Cristo al mundo se realiza bajo un triple plan:

pasado: Cristo vino ayer al mundo (es su venida histórica narrada en los evangelios);

presente: Cristo viene hoy a la Iglesia (venida misteriosa, real, a través de la liturgia);

futuro: Cristo vendrá en el juicio final (venida visible y gloriosa).

Es el mismo acontecimiento hecho 

ayer historia visible, 

hoy sacramento o realidad oculta, 

mañana manifestación gloriosa.

Cristo está viniendo hoy a la comunidad cristiana. Nuestro Adviento-Navidad ya no es sólo el recuerdo de «aquella» Navidad histórica en Belén. Nuestra fiesta actual de Navidad contiene la realidad misma que conmemora. Cristo viene ahora y no ya para estar junto a los hombres, con los hombres, de forma histórica y visible, como ayer en Palestina. Hoy viene como realidad misteriosa para establecerse en el interior del hombre, de cada hombre.

Cristo, ausente ahora de este mundo en su forma biológica, corporal visible, está misteriosamente presente, de modo real, por medio de la palabra y de los sacramentos. Esta es la verdad fundamental del cristianismo: Cristo vive con nosotros, en nosotros, dentro de nosotros. Nos está haciendo concorpóreos suyos, solidarios de su persona y de su destino. No es un maestro que nos dejó sólo lecciones y normas. Cristo, que es nuestra cabeza, nos está infundiendo su vida, su filiación, su Espíritu. De tal manera existimos «en Cristo Jesús» que su vida, los misterios de su vida, sus sentimientos, se reproducen y actualizan en los fieles que repiten en sus vidas la misma vida del Señor. Son vivificados en Cristo (Col 2,13), crucificados con él (Gal 2,19), muertos en él (2Cor 4,10), sepultados con él en el bautismo (Col 2,12), resucitados con él (Col 3,1), sentados en los cielos con él (Ef 2,5-6).

(Francisco Martínez, Vivir el Año Litúrgico, Herder 2002; Extracto accesible a través del siguiente enlace: http://centroberit.net/2945-2/)

Reflexionamos sobre el texto a partir de las siguientes preguntas. 

– ¿Qué supone este Adviento y la Navidad en mi vida?

– En tu contexto concreto, personal, comunitario, social… ¿qué significa que Dios nace en el mundo y en nuestra propia vida, comunidad, familia..? 

– ¿En qué medida hacemos visible la perenne Navidad de Dios en el mundo?

Oración final 

¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús! Yo soy la Raíz y el Hijo de David, La Estrella radiante de la mañana. El Espíritu y la Esposa dicen: «Ven, Señor».  Quien lo oiga diga: «Ven, Señor»  Quien tenga sed, que venga; quien lo desee, que tome el don del agua de la vida. Sí, yo vengo pronto. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

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