El Método Re-Vi-Be RENOVACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA HACIA UNA FE ADULTA

El Método Re-Vi-Be

RENOVACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA

HACIA UNA FE ADULTA

Benedicto XVI, 16 de septiembre de 2005:

«Querría evocar particularmente y recomendar la antigua tradición de la «Lectio divina»: la lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se  escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura de corazón. Si se promueve esta práctica con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. Como punto firme para la pastoral bíblica, la «Lectio divina» tiene que ser ulteriormente  impulsada, incluso mediante nuevos métodos, atentamente ponderados, adaptados a los tiempos. No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino (Cf Salmo 118/119,105).

Zaragoza, mayo de 2006

  1. LA DICHA DE CREER Y DE MADURAR EN LA FE: UN MÉTODO PARA LA RENOVACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA

Nuestro mundo está experimentando un doloroso eclipse de Dios. Esto ha producido un vacío profundo en el hombre y del hombre. Los valores universales del sentido, de la verdad y del bien, de la armonía interior y exterior, del amor y la dicha, responden a lo más profundo de las aspiraciones de cada hombre, de todos los hombres. Ante esta situación planteamos un camino para avivar la fe y conducirla hacia una maduración adulta. Está fundamentado en la “lectio divina”, la lectura compartida de la Palabra de Dios, un procedimiento que hunde sus raíces en los orígenes mismos de la vida cristiana y que constituye la praxis más original y determinante de las comunidades más decididas y veraces de todos los tiempos en la historia de la espiritualidad cristiana. El Método Re-Vi-Be lo asume e incorpora al dinamismo de un procedimiento que tiene como fundamento la vivencia del Evangelio y de la liturgia. Es un proceso de renovación y maduración de la fe propuesto y alentado por el Centro de Espiritualidad Berit (Zaragoza).

Re-Vi-Be es un proyecto de organización evangélica del corazón centrado en la vivencia sólida del Misterio de Cristo tal como la Iglesia lo celebra en el año litúrgico y en el conocimiento y vivencia de los núcleos centrales y fundamentales de la fe. Este proyecto está, además, apoyado en la fuerza transformadora de la oración evangélica, personal y comunitaria, y en la ayuda fraterna del pequeño grupo de amistad en la fe.

2. LOS NIVELES DEL MÉTODO

El método pretende animar la fe teniendo en cuenta los diferentes niveles o capacidad de las personas o grupos que se deciden a practicarlo. Estos niveles o intensidades se pueden concretar en tres.

El primero consiste en la práctica de la «lectio divina», de la lectura semanal del evangelio dominical, en pequeño grupo de amistad y de fe, apoyada en un breve pero bien cuidado comentario del texto, o de la homilía correspondiente. Se trata de ir confrontando la vida con el evangelio, aprendiendo a discernir la diferencia entre lo que la vida tiene o no de respuesta a la palabra de Dios. Al comentario del grupo sigue un espacio de oración personal y comunitaria.

El segundo nivel consiste en el seguimiento del evangelio dominical en los mismos términos del nivel anterior, en el seguimiento espiritual del año litúrgico, aprendiendo a orar con las plegarias de la Iglesia desde Adviento a Pentecostés, y en el estudio de ciertos núcleos fundamentales de la fe cristiana como son: la experiencia de Dios, el sentido cristiano del domingo, la centralidad de la palabra de Dios, cómo lee la Iglesia hoy la Biblia, la resurrección de Cristo y de la Iglesia, el amor de Dios, la eucaristía, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, la oración cristiana, la conversión cristiana, la misión.

El tercer nivel es la práctica del Método Re-Vi-Be en consonancia con los contenidos y formas que exponemos a continuación.

3. EL TERCER NIVEL O EL CAMINO DEL MÉTODO

El Método conduce a quienes lo experimentan por un camino con dos sendas paralelas mutuamente implicadas y trabadas:

a) El seguimiento vivencial del año litúrgico, como proceso que actualiza y revive sacramentalmente en la comunidad creyente la Persona Viviente del Señor y los misterios de su vida.

b) La iniciación y maduración a los núcleos centrales y fundamentales del misterio cristiano y que aquí se desarrollan mediante:

los temas fundamentales de la vida cristiana,

los exámenes de conciencia o escrutinios, y los ejercicios prácticos de meditación personal y comunitaria, con los textos más apropiados de la Biblia y de la liturgia, de Cristo y de la Iglesia.

4. ¿POR QUÉ UN PROCESO DE RENOVACIÓN DE LA VIDA CRISTIANA BASADO EN EL AÑO LITÚRGICO?

1. Porque la renovación de la vida cristiana sólo puede hacerse adecuadamente en el espacio donde Dios mismo habla y actúa.

2. Porque Dios, y su iniciativa histórica, es siempre lo primero y esencial de cualquier proceso formativo. Es siempre prioritario saber escuchar  a Dios cuando es él mismo quien habla.

3. Porque la renovación verdadera no es otra cosa, ni podría dejar de serlo, que la formación de Cristo en nosotros. Y es precisamente el año litúrgico, que celebra como actuales y presentes los misterios de la vida del Señor, el espacio privilegiado donde Cristo se forma, a lo vivo, en la comunidad creyente.

4. Porque el Antiguo Testamento y su culminación en el Nuevo constituyen la gran pedagogía, con la que Dios mismo preparó la venida de su Hijo al mundo, y con la que la Iglesia apostólica, la de los padres, y siglos posteriores, siguen preparando la venida de Cristo a los creyentes de todos los tiempos y lugares. El Antiguo Testamento, y posteriormente los dichos y hechos de Jesús, tienen «hoy» una significación y un contenido más rico y pleno porque nosotros vivimos «en la plenitud de los tiempos», en la etapa del «cumplimiento».

5. Porque lo que siempre y en todo lugar ha sido la norma de la oración, es también la norma de la fe. La liturgia es la oración fundamental de Cristo y de la Iglesia. Por ello, «la liturgia es el órgano más importante del magisterio ordinario de la Iglesia» (Pío XI).

6. Porque la pascua es el origen, el contenido y la meta de la vida cristiana, la fiesta total, la única fiesta, el núcleo insustituible de la predicación apostólica, la esencia de la fe y el fundamento de la moral, lo que autentifica o descalifica los planteamientos pastorales, los procesos formativos y la autenticidad de la vida y del crecimiento o madurez cristianos.

7. Porque si la vida cristiana no es sino la «respuesta» adecuada a la palabra de Dios, el creyente sólo puede existir como respuesta, la vivencia del año litúrgico es la respuesta y acogida del misterio de Cristo, en su unidad infrangible y en sus misterios parciales, precisamente en el espacio y momento en el que es proclamado y celebrado por Cristo y por la Iglesia.

8. Porque la Iglesia actual necesita la humildad de reconocer, más y más, el protagonismo salvador, directo e inmediato de Cristo. Los evangelizadores, necesarios e imprescindibles por voluntad de Cristo, han de esforzarse gravemente por enmarcar tantas y tantas devociones privadas en el cuadro de la gran historia, una y única, de salvación. Y, sobre todo, deben predisponer más y más a los creyentes a entrar en la zona de influencia directa del Espíritu Santo.

5. LOS FUNDAMENTOS DEL MÉTODO

El Método «REVIBE» se apoya fundamentalmente en:

1. El Misterio de Cristo, es decir, en el hecho de la presencia vivificante del Cristo glorioso y celeste en nosotros actualizando su vida y los misterios de su vida, en las celebraciones de la liturgia, para que los participemos y nos identifiquemos con él.

2. La Liturgia, «fuente y cima de la vida cristiana».

3. La Biblia, como revelación de Dios y de su designio salvador. La palabra de Dios no es simple documento, sino acontecimiento vivo y actual. La relectura que hacemos en las celebraciones de la fe es lo más constitutivo del texto que nació para ser proclamado como palabra viva del Señor en todos los tiempos y lugares. El grupo de amistad y de fe acoge la palabra evangélica de cada domingo para discernirla, vivirla, confrontarla con la vida real.

4. La Oración, como convivencia progresiva con Dios, vivida en proceso  transformante con él. Oración, unas veces, personal y otras, comunitaria; practicada, en ocasiones, en asamblea litúrgica, y en otras, como grupo libre y de amistad.

5. El grupo de amistad en la fe, pues está prometida una presencia especial del Señor allí donde varios se reúnen en su nombre.

6. La historia y la sociedad, como lugares imprescindibles donde leemos la voluntad de Dios y en los que nos hacemos responsablemente presentes y solidarios mediante una fe y una caridad evangélicas y activas.

6. LA DURACIÓN DEL MÉTODO

Los contenidos del Método «REVIBE» se entregan impresos para su estudio y asimilación tanto personal como comunitaria.

Como quiera que lo pretendido es alcanzar una vivencia adulta de la fe, el tiempo de duración varía según el ánimo de las personas y de los grupos. Lo mínimo aconsejable son tres años. Pero el ideal es vivir siempre integrado en un grupo de fe. El ritmo adecuado lo determina cada equipo, pues lo importante no es correr, sino aprovechar. Es fundamental no sólo que sea «estudiado», sino experimentado de una forma continua.

A quienes han hecho esta experiencia mínima se les propone, como formación permanente, un estudio indefinido de los libros bíblicos, en especial de aquellos que constituyen la trama del año litúrgico.

7. DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

a) Personal

Lectura y reflexión sobre el documento base del Año litúrgico, sobre los temas fundamentales del misterio cristiano y sobre los exámenes.

Oración personal preferentemente centrada en textos bíblicos o litúrgicos.

b) Comunitaria

Reunión semanal de un equipo pequeño, de amistad, ni menos de cinco ni más de ocho, aproximadamente, para hacer un breve momento de oración en común, para comunicar la experiencia personal sobre los temas y exámenes previamente elegidos y estudiados, para profundizar en el evangelio del domingo siguiente a la reunión, para la vivencia fuerte y compartida de una nueva conciencia, de nuevas experiencias y de cambio de actitudes, y para un adiestramiento progresivo en la revisión de vida y en el discernimiento espiritual comunitario.

Es fundamental comprender que el método intenta no sólo ayudar a saber, sino sobre todo a sentir, a hacer y ser. Para ello es preciso que aprendamos a escucharnos  mutuamente, a expresarnos con confianza, a comunicarnos con sinceridad para poner al descubierto nuestra experiencia de la fe.

c) Las reuniones intergrupales

-El Centro de Espiritualidad Berit organiza algunas reuniones intergrupales, con tres o cuatro grupos, bien de la Ciudad, bien de Pueblos, junto con los monitores y sacerdotes que hacen el acompañamiento del método, para verificar la marcha y afianzarla.

Todo grupo que comienza, cuenta, al menos inicialmente, con un monitor, sacerdote o seglar, experto en el Método «REVIBE», en la iniciación a la oración y en dinámica de grupos, para acompañar al grupo en las reuniones y en cuanto se le pueda solicitar.

8. SENTIDO ECLESIAL UNIVERSAL DEL MÉTODO

El Método «RE-VI-BE» está elaborado con un estudiado sentido de lo fundamental. Intenta renovar la vida en la experiencia profunda de la palabra y de la acción de Dios: Biblia y liturgia. Es un medio, no un fin. Se desvanece y termina cuando haya acompañado suficientemente al sujeto, o al grupo, para que hayan tenido una ocasión de obtener una madurez humana y espiritual tal que se sientan en sintonía connatural con la liturgia y el evangelio conocidos y vividos en gozosa profundidad.

El Método no conduce, a quienes lo hacen, a un grupo, comunidad o asociación determinados. Pretende hacer Iglesia, sólo Iglesia y totalmente Iglesia. Cada uno podrá insertarse, o permanecer inserto, de forma más consciente y eficiente, en su parroquia o comunidad de opción libre y personal.

La fe no sólo hay que aprenderla. Hay que vivirla. El creyente «vive de la fe». Pero también hay que convivirla. No hay cristianismo sin comunidad. La fe se testifica, se comparte, se irradia.

9. MOMENTOS FUERTES DEL PROCESO

Dentro del conjunto del proceso Re-Vi-Be hay unos momentos fuertes  de experiencia y compromiso de los valores fundamentales del evangelio. Son de tres clases: encuentros fuertes, entregas, compromisos, según se explica a continuación. Son realizados ante Dios y ante la comunidad.

Son una intensificación de aspectos fundamentales de la fe evangélica, que pretenden afectar más profundamente a la afectividad. Son:

1. Encuentros fuertes:

Después de haber estudiado suficientemente cada uno de los núcleos fundamentales que a continuación se expresan, se realiza una celebración, previamente preparada, que tiene como finalidad intensificar la conciencia de los mismos y hacer explícito el compromiso en torno a cada uno de ellos.

a) La fe como encuentro con la Asamblea-Comunidad.

b) La fe como encuentro con el Domingo cristiano.

c) La fe como encuentro vivo y permanente con el Dios personal: la oración.

d) La fe como encuentro con Dios nuestro Padre.

e) La fe como encuentro con el Misterio de Cristo.

f) La fe como experiencia del Espíritu Santo.

2. Las Entregas

Conforme se progresa en el método, hay establecidos unos días especiales en los que en una celebración adecuada se hace entrega, a los que lo siguen,

  1. del símbolo, o Credo,
  2. del Padrenuestro u oración del Señor,
  3. de las bienaventuranzas o del evangelio o Biblia,
  4. y de la cruz.

3. Los compromisos

En la medida en que el grupo progresa en el Método, se celebran unos Encuentros comunitarios en los que todos hacen un ofrecimiento de respuesta y de fidelidad sobre aspectos fundamentales de la fe, según el texto preparado para cada ocasión.

a)   La fe como presencia responsable en la Historia de la Salvación.

b) La fe como salida de sí y entrega radical a Dios y su Plan.

c) La fe como conversión personal integral: ética, social, evangélica.

d) La fe como purificación profunda del corazón: hacia una desvelación de nuestro inconsciente histórico que impide y bloquea nuestro progreso.

e) La fe como comunión eclesial: saber relacionarse y comunicarse en gratuidad.

f) La fe como presencia responsable en la comunidad social, cultural y política.

g) La fe como realización humanizadora y liberadora del trabajo.

h) La fe como comunicación de bienes: organización solidaria de la economía personal y familiar.

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