Nueva ficha y tema para seguimiento práctico de los grupos REVIBE, octubre 2016

SEGUIMIENTO PRACTICO

EL AMOR PROPIO

“Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn 4, 16).

Bienvenidos, amigos, a un nuevo encuentro de fe y amistad. Comenzamos orando juntos con el Salmo 138:

“Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno”.

A continuación proclamamos la palabra de Dios (apartado La Palabra) y nos dejamos mirar y transformar por Cristo.

Tema: Escrutinio sobre el amor propio. I Los móviles activos de autoafirmación personal. (Apartado temas al final de seguimiento práctico).

Vivir es crecer. El presente escrutinio quiere ayudar a la realización de una radiografía psicológica y moral propia que facilite el conocimiento de las tendencias y posibilidades, la formulación de una opción fundamental que colabore con la gracia de Dios al proyecto evangélico de enterrar al hombre viejo y de animar el alumbramiento y madurez del nuevo.

Para tomar conciencia de las posibilidades positivas que tenemos y de las que podemos y debemos tener podemos plantearnos las siguientes cuestiones:

1.-Amor de sí mismo.

¿Tengo una sana estima de mí mismo, reconociéndome hijo de Dios y amado por él? ¿Poseo y cultivo la bondad, la compasión, la empatía, la comprensión, la disposición a participar, el amor, como expresiones sinceras de amor fraterno? ¿Valoro el espíritu de gratuidad?

¿Busco mi propio interés con detrimento de los demás?¿En mi relación con los demás, me veo falto de bondad y compasión, rehúyo la colaboración y el amor, carezco de consideración y conciencia, soy pobre y frío en el afecto y duro en los sentimientos?

2.-Tendencia a la independencia.

¿Me esfuerzo en establecer relaciones positivas y sé adaptarme a las reglas de juego, normas y exigencias del grupo o comunidad?

¿Soy intolerante? ¿Tengo apego excesivo al propio juicio? ¿Pretendo saberlo todo y tener siempre la razón?

3.-Afán de poder.

¿Conozco y fomento el amor gratuito, el desinterés, la afectividad cálida? ¿Soy modesto y pacífico?

¿Me domina el impulso hacia la superioridad? ¿Discrimino con parcialidad a grupos o personas? ¿Cuento con las personas no en función del bien común, sino de mis intereses personales?

4.-Afán de estimación.

¿Reconozco mis defectos?¿Soy auténtico?¿Practico la autocrítica?¿Soy humilde y sencillo? ¿Reconozco a los otros?

¿Incurro fácilmente en la envidia?¿Me muevo generalmente por el deseo de gustar y de ser amado? ¿Me dejo dominar por el orgullo? ¿He llegado a racionalizar y justificar mis propios errores?

5.-Nivel de aspiraciones.

¿Soy sencillo y sobrio en el uso de los bienes temporales?¿Soy tolerante?

¿Exijo a todos más allá de sus posibilidades? ¿Soy arrogante? ¿Me pueden el descontento, el malhumor, la envidia y el resentimiento cuando no logro satisfacer mis necesidades?¿Estoy aferrado a cargos sociales o de representación?

Nos despedimos orando: Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer. Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno, todo es vuestro: disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.

TEMA: “EL AMOR PROPIO, FUENTE DE DESARMONIA”

” … en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús a despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias, a renovar el espíritu de vuestra mente, y a revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad” (Ef 4,21 24).

INTRODUCCIÓN

LO QUE PRETENDE ESTE ESCRUTINIO

El hombre actual se ha reducido a un fragmento de sí mismo. Vive una parte menor de sus propias posibilidades. No vive del todo. Esta más preocupado por el tener que por el ser. Entiende la libertad más como individualismo anárquico, que como liberalidad y bondad.

Es preciso recuperar para el hombre actual la confianza básica de la comunicación, la fe en el aprendizaje y la iniciación, la aceptación del principio inalienable del crecimiento y de la madurez, la querencia de los transmisores naturales de vida de la naturaleza y de la gracia, de los agentes que transmiten los valores positivos de la cultura y de la fe. Que acepte los espacios creativos del diálogo y discernimiento, del intercambio de la lucidez, para conocerse a sí mismo, para tener fe en el hombre como proyecto personal y social, como ser abierto a la creatividad y a la historia, capaz de conocer sus propias posibilidades y saber realizarlas. Es preciso saber valorar la esperanza básica, recuperar la existencia como horizonte y sentido, y en definitiva creer en el amor de gratuidad, en el amor puro y desinteresado.

El presente escrutinio va dirigido a facilitar el hecho del hombre como proyecto, como gestor de responsabilidad y de historia, como diseñador de futuro. Quiere ayudar a la realización de una radiografía psicológica y moral propia que facilite el conocimiento de las tendencias y posibilidades, la formulación de una opción fundamental que colabore con la gracia de Dios al proyecto evangélico de enterrar al hombre viejo y de animar el alumbramiento y madurez del nuevo.

Esto no es posible sino creando una actitud creyente de profunda receptividad en relación con el Espíritu de Dios, planteando una meditación profunda, sistemática y transformante basada en la identificación y comunión de aquellos textos bíblicos que hacen expresa referencia a los fallos o posibilidades personales, detectadas en este escrutinio, y en el afrontamiento de aquellos resortes, de naturaleza y de gracia, que pueden contribuir al cambio psicológico, moral y evangélico.

Nuestro seguimiento de Cristo pasa por una organización evangélica del corazón humano. Y ello requiere una nueva comprensión de la palabra de Dios, tal como es proclamada en el curso del año litúrgico, y también de los sacramentos, y más en concreto de la eucaristía. Dios crea hablando. Y Dios sigue hablando hoy, a nosotros. La consagración del pan y de la comunidad como cuerpo del Señor se realiza en la forma concreta que proclama la palabra evangélica. Comulgamos sacramentalmente con el pan en la medida en que comulgamos espiritualmente con la palabra. Es preciso saber sumergirnos en los textos del adviento, cuaresma y pascua, en los que Cristo mismo habla y actúa como mediador siempre en acto, que nos transforman progresivamente en él, en su muerte y resurrección. Ante cada texto hay que saber discernir la presencia de Cristo para realizar el proceso de transformación comulgando con el texto, identificándonos con él, realizando continuamente el proceso de salir de mí, ir a ti, todo en ti, nuevo por ti.

Finalmente quiero reseñar que este escrutinio no es una lista de actos o actitudes negativas, a la manera de los antiguos exámenes de conciencia que se hacían orientados a “la confesión”. Es una fuerte toma de conciencia de las posibilidades positivas, las que tenemos y las que podemos y debemos tener, para mejor realizarnos como personas y como cristianos.

EL ESCRUTINIO

  1. LOS MÓVILES ACTIVOS DE AUTOAFIRMACIÓN PERSONAL
  1. AMOR DE SÍ MISMO

Tendencias positivas

¿Tengo una adecuada y sana estima de mí mismo, reconociéndome hijo de Dios y amado por él?

¿Poseo y cultivo la bondad, la compasión, la empatía, la comprensión, la consideración, la disposición a participar, el amor, la cordialidad, como expresiones sinceras de amor fraterno?

¿Estimo y maduro aquellas actitudes personales que conducen a la amistad y a la comunidad?

¿Valoro el espíritu de gratuidad como la superación de las etapas inferiores del hombre: el instinto y la razón interesada, como liberación interior, maduración y transcendencia?

Tendencias negativas

¿Busco mi propio interés con detrimento de los demás?

¿Me domina la codicia, el afán de ganancias, la avidez, la mezquindad, la tacañería, la avaricia, la ambición?

¿En mi relación con los demás, me veo falto de bondad y compasión, rehuyo la colaboración y el amor, carezco de consideración y conciencia, soy pobre y frío en el afecto y duro en los sentimientos?

¿Me puede la envidia? ¿Me entristece el éxito de los demás?

Carezco de disposición a la entrega y de conciencia comunitaria?

¿Me veo privado de voluntad de rendimiento, de conciencia de trabajo, de disposición a intervenir, de capacidad de entusiasmo? ¿Manipulo los afectos de los demás intentando utilizar su amor o su favor?

¿Confundo el altruismo auténtico con una “bondad tonta” que permite que todos se aprovechen de mí y se dispensen de colaborar?

  1. TENDENCIA A LA INDEPENDENCIA

Tendencias positivas

He llegado a experimentar que el amor cristiano es constitutiva y gozosamente relación y consagración a los otros?

¿Fomento una disposición interior para la inclusión y la participación, la docilidad y la obediencia, la deferencia y la condescendencia?

¿Me esfuerzo en reconocer las cualidades de los otros?

¿Soy positivo y respetuoso con las opiniones de los demás?

¿Me esfuerzo en establecer relaciones positivas y sé adaptarme a las reglas de juego, normas y exigencias del grupo o comunidad?

Tendencias negativas

¿Me hago insensible y ajeno a los problemas del ambiente?

¿Tengo apego excesivo al propio juicio?

¿Soy intolerante y confundo la discrepancia de juicios con el ataque a mi libertad personal?

¿Soy susceptible, excesivamente insubordinado y rebelde, tiendo a la desobediencia por principio, estoy falto de disposición a la inclusión dentro de las comunidades o grupos a los que pertenezco?

¿Pretendo saberlo todo y tener siempre la razón?

¿Me opongo por sistema a toda razón ajena?

¿Incurro en la arrogancia con la pretensión de demostrar a los demás mis valores, incluso aquéllos que no poseo?

¿Dependo en exceso del juicio de los demás, necesito apoyarme siempre en las opiniones y decisiones ajenas, en lugar de desarrollar las propias?

¿Incurro fácilmente en un sometimiento servil que me lleva a la falta de dignidad?

  1. AFÁN DE PODER

Tendencias positivas

¿He llegado a comprender el afán de poder como signo de indigencia, y el amor humilde como signo de riqueza y exuberancia interior?

¿Conozco y fomento el amor gratuito, el desinterés, la afectividad cálida?

¿Soy leal? ¿Acepto la autoridad? ¿Me sacrifico por los demás?

¿Soy modesto y pacífico?

¿Vivo el amor sacrificado, oblativo, como participación del sacrificio de Cristo, y como máxima realización y plenitud humanas?

Tendencias negativas

¿Me domina el impulso hacia la superioridad y el caudillaje, me encanta amparar, proteger, hacer las cosas en favor de alguien para que tenga que agradecérmelo?

¿Soy déspota, intento atar y dominar al otro para poseerlo y absorberlo por entero?

¿Justifico mi afán de dominio mediante la crítica destructiva, la pedantería, la rigidez de principios?

¿Utilizo la enfermedad, la susceptibilidad, el chantaje afectivo, la victimación, la falsa dignidad, para ocultar mis tendencias dominantes?

¿Incurro en la falta de consideración o en la práctica de alfilerazos? ¿Etiqueto como faltas “horrendas” los comportamientos de las personas que no me agradan, simplemente porque no piensan como yo?

¿Utilizo el poder social para alcanzar más poder, con detrimento de los demás?

¿En el ejercicio del poder discrimino con parcialidad a grupos o personas?

¿Cuento con las personas no en función del bien común, sino de mis intereses personales?

  1. AFÁN DE ESTIMACIÓN

Tendencias positivas

¿Reconozco mis defectos y los confieso sin reservas?

¿Soy auténtico, procuro no parecer más de lo que soy?

¿Practico la autocrítica?

¿Soy humilde y sencillo? ¿Huyo del aplauso y del ruido revelando que Dios es mi riqueza y mi gozo?

¿Reconozco a los otros y acepto la autoridad ajena sin envidia ni resentimiento?

¿Me siento interiormente libre para poder centrar todas mis energías en la entrega desinteresada a los demás?

Tendencias negativas

¿Me puede el afán de ser considerado, de aplauso, de fama, de honor, de reconocimiento, de admiración, de respeto?

¿Incurro fácilmente en la envidia?

¿Me muevo generalmente por el deseo de gustar y de ser amado?

¿Practico el populismo, no por el bien común, sino como ganancia personal?

¿Utilizo predominantemente, y en provecho propio, el poder, el dinero, la posición social, el cargo, las amenazas, las ventajas espirituales?

¿Trabajo afanosamente, mas que para rendir, para ganarme la estimación de los demás?

¿Tengo el querer por encima del poder, de mi capacidad y fuerzas?

¿Me gusta hacer reivindicaciones más bien por arrogancia, ostentación, soberbia, afectación?

¿He llegado incluso a racionalizar y justificar mis propios errores?

¿Disimulo la manía de estimación bajo la máscara de la sencillez, de la modestia, de la ideología social o de la causa de los pobres, de la dedicación a los necesitados, de la confesión de la propia indignidad?

¿Utilizo las formas exteriores de la imagen, el vestido, la demagogia, las ideas pretendidamente “progresistas”, en beneficio propio?

¿Me dejo dominar por el orgullo?

  1. NIVEL DE ASPIRACIONES

Tendencias positivas

¿Vivo la decisión manifiesta de crecer y madurar, de amar siempre más, de hacer todo aquello que sé y puedo como expresión de fe?

¿Soy sencillo? ¿Soy sobrio en el uso de los bienes temporales?

¿Valoro, y disfruto, el contento, el buen humor y alegría que produce la satisfacción de las pequeñas necesidades naturales?

¿Sé valorar y apreciar aquella bondad que es capaz de renunciar a exigencias justificadas propias, cediendo en favor del otro?

¿Soy tolerante? ¿Permito que me discutan una razón?

¿Me enfado raramente?

Tendencias negativas

¿Me paso la vida exigiendo a todos más allá de sus posibilidades?

¿Me excedo en reivindicaciones que proceden más bien de

mi falta de ponderación y de objetividad?

¿Soy arrogante? ¿Busco la estimación más allá de mi capacidad de rendimiento?

¿Me pueden el descontento, la falta de alegría, el malhumor, la envidia y el resentimiento, cuando no logro satisfacer mis necesidades?

¿Estoy aferrado a los cargos sociales o de representación?

  1. LOS MÓVILES PASIVOS DE AUTOAFIRMACIÓN PERSONAL

Tendencias positivas

¿Considero el crecimiento de los valores personales como acercamiento a Dios y maduración de su imagen en mí?

¿Hago lo que digo? ¿Digo lo que pienso? ¿Pienso con autenticidad y objetividad? ¿Soy persona en armonía interior?

¿Me siento con capacidad de encuentro franco y confiado con los otros?

¿Soy espontáneo en la entrega en lugar de perder el tiempo en la defensa angustiosa del yo?

¿Me entrego con valentía a las tareas superando el riesgo y la inseguridad?

¿Digo espontáneamente lo que pienso y expreso lo que siento, sin buscar el provecho propio?

¿Me esfuerzo en ser persona segura?

¿Me siento libre, auténtico y natural?

Tendencias negativas

¿Me limito a conservar la posición alcanzada en lugar de crecer?

¿Confundo el orden con la rutina y la prefiero al crecimiento?

¿Me reduzco a la seguridad de mí mismo, en lugar de buscar el desarrollo del entorno?

¿Necesito controlar a los demás, y practico la coacción del miedo, del ataque verbal, de la información tendenciosa, para obtener ventajas personales?

¿Me pueden preferentemente aquellos pensamientos y sentimientos que más bien se orientan al afianzamiento de mí mismo o de mis razones?

¿Carezco de espontaneidad para la percepción y la entrega? ¿Me dominan la angustia, el temor, el miedo, la cobardía? ¿Soy desconfiado ante Dios, ante los demás, ante las circunstancias?

¿Soy suspicaz? ¿Recelo de las personas pensando que conspiran contra mí? ¿Vivo alejado, huyo del encuentro con los demás, me escapo del juicio y valoración de los otros?

¿Me puede el miedo a manifestarme tal como soy, e incurro en una conducta inauténtica y poco natural?

¿Carezco de franqueza hasta el punto de incurrir en la falsedad?

¿Pacto con astucia, maniobro con hipocresía para lograr mis ambiciones?

¿El excesivo centramiento en mis razones es tan fuerte que llego a incurrir en la candidez, en la imprudencia, en la temeridad en la impertinencia y falta de tacto?

III. MÓVILES REACTIVOS

Tendencias positivas

¿Relativizo las dificultades y contrariedades y veo en ellas una ocasión excelente de asumir la cruz de Cristo?

¿Tengo talante abierto, franco y expansivo?

¿Soy capaz de analizar mis ideales, mis exigencias éticas, mis justas indignaciones, para detectar si tras ello se esconde la venganza por mi propia incapacidad de valores, y por los impulsos insatisfechos de estimación?

¿Mis sentimientos son sanos, difícilmente alterables ante

los ataques?

¿Me siento en disposición a la inclusión y subordinación, a la afabilidad, bondad, empatía, benevolencia?

¿Soy sensible al ambiente?

Tendencias negativas

¿Vivo en permanente actitud de autodefensa por exceso de vulnerabilidad y susceptibilidad?

¿Tomo las llamadas a la integración y participación como un ataque a mi libertad personal?

¿Reacciono con terquedad, obstinación e intransigencia, testarudez, espíritu de contradicción, placer de oposición, ergotismo?

¿Incurro fácilmente en el afán de disputas, de pendencias, de rebeldía e intransigencias, de intolerancia?

¿Los impulsos insatisfechos a la posesión, a la superioridad, al poder y a la estimación, avivan en mí sentimientos de envidia y de rivalidad?

¿Molesto, rebajo, impido la felicidad y el bienestar de los demás cuando veo que encuentran la suerte que a mí me es negada?

¿El afán de burla, ironía, sarcasmo, crítica, suele ser más bien expresión de una envidia camuflada?

¿Llego incluso a alegrarme en el daño del otro, incurro en la malevolencia, en el afán de intrigas y de chismorreo, en la malignidad?

¿La envidia no reprimida, me lleva a los celos?

¿La envidia me conduce a la animadversión, hasta el extremo de rebajar los valores que otros tienen y yo no poseo?

La envidia vital me arrastra al resentimiento contra los de otra edad, otra cultura, otras situaciones de salud, de sexo, otras capacidades económicas, sociales, intelectuales, etc.?

¿Incurro en la bonachonería y me conformo con todo sin reacción ni resistencia?

  1. MÓVILES AISLADOS DE AUTOAFIRMACIÓN
  1. A) AUTOAFIRMACIÓN Y ENTORNO

Tendencias positivas

¿Me siento armónicamente integrado con la naturaleza, la sociedad, la humanidad, la comunidad, con la historia de salvación, con el misterio de Cristo?

¿Me encuentro a gusto con mi entorno, y me atrae la consideración y observación de la realidad?

¿Veo la consistencia y armonía de la naturaleza integradas en la creación de Dios y en la redención de las manipulaciones y abusos egoístas?

¿Sé mirar la transparencia de los elementos materiales como signos de la presencia divina, asumidos por Cristo en los sacramentos para simbolizar y realizar la salvación?

¿Mi libertad interior favorece mi capacidad de comprensión y simpatía?

¿Soy capaz de prescindir de mis propios intereses hasta el punto de saber oír a los demás, transigir y comprender?

¿Son naturales y auténticos mis contactos con los demás? ¿Puedo vibrar, alegrarme y sufrir con los otros?

¿Soy capaz de camaradería, de amistad, de amor, de matrimonio, de altruismo social? ¿Fomento estos sentimientos?

¿Soy imparcial y objetivo en el enjuiciamiento del mundo exterior?

Tendencias negativas

¿Tengo tal estrechez de conciencia que, replegado en mí mismo, permanezco indiferente a los problemas de mi entorno?

¿La hinchazón de mi yo me lleva a estar pensando siempre en mí mismo de tal forma que se debilitan mis vivencias afectivas?

¿Soy tan sensitivo y sentimental que me emociono cuando se hace referencia a mis necesidades no satisfechas o a mis bondades no reconocidas?

¿El ambiente me interesa sólo en cuanto tiene relación con mi yo?

¿Hablo sólo de mí mismo: mis recuerdos, mis pensamientos, mis intereses, mis planes?

¿Soy intransigente con los demás sin tratar de comprenderles, y saber escucharles?

¿Soy incapaz de auténtica simpatía para no tener que descentrarme de mí y ponerme en el lugar del otro?

¿Me pongo en contacto con los demás sólo o preferentemente para satisfacer mis necesidades?

¿Me encapsulo en mí mismo cuando me siento incomprendido porque los demás no comparten mis sentimientos?

¿Me repliego en la soledad para no tener que relacionarme y llego a no querer participar ya de nada?

¿Tengo tendencia a interpretar cuanto acontece a mi alrededor como ataque, ofensa, burla, alusión, compasión, prejuicio, o menosprecio?

¿Reacciono ante estas situaciones discutiendo con Dios y con el mundo, acusando a todos de injusticia, reclamando siempre, denunciando continuamente pretendidas injusticias?

  1. B) RECONOCIMIENTO Y ESTIMA DE SÍ

Tendencias positivas

¿Reconozco que amar a Dios y enriquecer a los demás depende de mi crecimiento interno y de mi madurez humana?

¿Reconozco mis valores internos: riqueza psíquica (plenitud vivencial), formación intelectual (cultura), y dignidad ética (nobleza de alma)?

¿Desarrollo mis dotes personales, mis aptitudes psíquicas y mis talentos personales con el fin de enriquecer a los demás?

¿Mi moral, en lugar de ser mero sometimiento a las normas y costumbres externas, hunde sus raíces en la comprensión de Dios como amor, y del hombre como imagen de Dios y hermano de todos?

¿Practico con regularidad la autorreflexión, la autocrítica, el autodominio y autocontrol?

¿Me preocupan las consecuencias de mis omisiones?

¿Tengo conciencia de mis valores propios para poder resistir ante las depresiones y pesimismos y ante las dificultades del entorno?

Tendencias negativas

¿Tengo pobreza psíquica, incultura, amoralidad, por debajo de mis posibilidades?

¿Me sobrevaloro engañándome a mí mismo?

¿Cuando veo los valores ajenos, sobrevaloro los míos?

¿Cuando se manifiestan mis fallos, me compenso buscando fallos superiores en los demás?

¿El destacar en algunos valores externos, me lleva a creerme superior en todo lo demás?

¿Juzgo la falta de belleza, la enfermedad, la pobreza, como carencia de valores personales?

¿Sobreestimo en exceso los bienes culturales, los cargos sociales, o el tener mayores rendimientos, confundiendo lo que son verdaderos valores y lo que sólo son simples medios?

Francisco Martínez García