Crea en mí un corazón puro: Inconsciente histórico y discernimiento en el espíritu

CREA EN MÍ UN CORAZÓN PURO

Inconsciente histórico y discernimiento en el espíritu

Oración inicial:

 Señor, haz que mi fe sea plena, sin reservas y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y humanas.

Señor, haz que mi fe sea libre, que tenga el concurso personal de mi adhesión y acepte las renuncias y deberes que ella comporta.

Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema la contradicción de los problemas de que está llena la experiencia de nuestra vida. Que no tema las impugnaciones de quien la ataca, la discute o niega, sino que se reafirme en la íntima prueba de tu verdad.

Señor, haz que mi fe sea alegre, y dé gozo y paz a mi espíritu, lo capacite para la oración con Dios y para el trato con los hermanos, de modo que irradie la dicha interna de su afortunada posesión.

Señor, haz que mi fe sea activa, y dé a la caridad las razones de su expansión moral, de modo que sea verdadera amistad contigo y sea en las obras una continua búsqueda de Ti, un continuo testimonio, un aliento ininterrumpido de esperanza.

Lectura y comentario del Evangelio dominical.

Tema: Crea en mí un corazón puro. Inconsciente histórico y discernimiento en el espíritu. Dejarnos hablar por Dios. Ed. Herder, 2006. Págs. 325 a 332.

Vivir madurando, y no sólo envejeciendo, es signo de identidad. Nuestra vida es como un escenario teatral que, en ocasiones, tiene muy poco que ver con la realidad. Una cosa son las apariencias y otra las intenciones, ya que cada uno obedece a sus intereses, necesidades y carencias.

El complejo mundo en que vivimos origina imposición, violencia, servidumbres y sometimientos en la vida y en el mismo modo de pensar. Los factores de opinión, de imposición, de coacción social, cultural y aun moral coartan nuestra libertad y arrastran la razón y la fe como un barco a la deriva.

Es difícil cambiar el corazón. Nosotros somos incapaces de cambiar por nosotros mismos. Pero esto mismo está en el corazón de las promesas de Dios al hombre. Algunas pistas para purificar el corazón son el discernimiento comunitario en la  búsqueda de la identidad profunda, cultivar la gratuidad evangélica o la integración activa y responsable en la comunidad de fe, ofreciendo a los que nos rodean seguridad humana, afectiva, de fe y reaccionar evangélicamente en las dificultades de la convivencia.

Cuestiones para animar el diálogo en grupo:

– ¿Soy capaz de reflexionar, dialogar y discernir para superar la inconsciencia religiosa, el tedio, la desfundamentación del sentido de la vida, el individualismo y el desamor? ¿Trato de liberarme del falso mimetismo social?

– ¿Me dejo dominar por los ídolos modernos: poder, dinero, política, deportes, todas aquellas realidades modeladas por el hombre a las que atribuimos excesiva capacidad de llenar vacíos y producir la dicha fundamental?

¿Me esfuerzo por hacer comunidad en el contexto de las dificultades?

 

Oración final: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8)

Revibe septiembre 2017.pdf

 

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